domingo, 1 de noviembre de 2020

3.4. La Monarquía Hispánica de Felipe II. Gobierno y administración. Los problemas internos. Guerras y sublevación en Europa.






Felipe II sólo recibió una parte de la herencia paterna pues Carlos, en 1556, cedió sus posesiones en Austria a su hermano Fernando. A pesar de ello Felipe reunirá un imperio mayor que el de su padre: los territorios de Castilla (incluidos los del Nuevo Mundo y el Pacífico), de Aragón con sus territorios italianos y los Países Bajos; y por herencia de su madre añadió Portugal y su imperio ultramarino, lo que significó la unidad ibérica (1581).



Asentó su corte en Madrid y dio a su monarquía un carácter más hispánico. Sus colaboradores más próximos eran castellanos en su mayoría, y su política internacional y sus matrimonios tuvieron en cuenta los intereses de Castilla, que financiaba la mayor parte de su política.




María Manuela de Portugal



  
María Tudor




Isabel de Valois


Ana de Austria



Don Carlos
  


Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela


El sistema de gobierno se basaba en Consejos especializados, territoriales (Aragón, Indias, Flandes, Portugal) y temáticos (Inquisición, Órdenes Militares, Hacienda y Guerra). También jugaron un papel fundamental los secretarios reales y una poderosa administración centralizada. Además el monarca adoptó medidas represivas contra la herejía, utilizando a la Inquisición como instrumento de control. 









Felipe II tuvo que hacer frente a dos importantes conflictos internos: La rebelión de los moriscos (1568-70) de las Alpujarras motivada por la prohibición del uso de su lengua y costumbres. Los moriscos fueron dispersados por Castilla. Y la sublevación de las instituciones de Aragón (1590-92) en defensa de Antonio Pérez (secretario del rey acusado de asesinato) lo que provocó un recorte de sus fueros.




 La política exterior de Felipe II se inspiró en los mismos principios de su padre, defensa del catolicismo y lucha contra los turcos (Lepanto 1571).




Don Juan de Austria




Pero surgieron nuevos problemas como la sublevación de los Países Bajos (1548-1668) y la rivalidad con Inglaterra que condujo a la derrota de la Armada invencible en 1588.






El escaso éxito de esta política y su alto coste llevaron a Felipe II a la bancarrota en tres ocasiones Al finalizar su reinado España estaba arruinada y exhausta, y su imperio se encontraba al borde de la desintegración.


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